Y la soledad da un paso al frente, nublando una mañana soleada. Un perfume de nostalgia ya casi olvidado me confunde un aroma tantas veces anhelado.
Razón y corazón juegan a un tira y afloja, la debilidad hace de árbitro en un partido ya perdido de antemano, dando igual los tantos anotados.
La incertidumbre que se mezcla con una sorpresa ya avisada, un momento inevitable al igual que inesperado.
Y de lado la esperanza, la esperanza de tenerte para hoy y para siempre.